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PKTMKT: Coworking o la Relocalización del Trabajador Remoto

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Cuando comencé a trabajar en Piktochart, entré a un mundo laboral completamente distinto de donde venía. No solo porque salía del mundo de la publicidad para entrar a una start-up o porque me iba de una empresa norteamericana para pasarme a una asiática. La principal diferencia era clara: trabajar para Piktochart significaba trabajar desde mi casa, en lugar de estar 40 horas semanales en una oficina.

Claro, antes lo había hecho, pero solo estando enferma o de viaje. Era la excepción y no la regla. Ahora mi nueva rutina implicaba sentarme a trabajar a solo metros de donde había dormido, almorzar cerca de mi computadora (a veces al lado,) terminar el día y llegar a casa con tan solo una acción: cerrar mi laptop.

Ya desde el principio, este cambio de rutina presentaba sus claras ventajas:

  • La posibilidad de viajar y trabajar desde cualquier ubicación, siempre y cuando contara con mi laptop y una conexión confiable de internet.
  • Un ahorro en los gastos de traslado al trabajo todos los días y en el presupuesto para comprar almuerzo en lugares poco saludables.
  • Al no tener que trasladarme, tampoco perdía una hora en llegar a la oficina todos los días como en mi antiguo trabajo.
  • Como en muchos trabajos remotos, el mío no tenía un horario fijo. Podía tomarme mi tiempo siempre y cuando cumpliera con las tareas asignadas y alcanzara los objetivos de todos los proyectos.

Los primeros días parecían un milagro. Trabajar en pijama, desayunar mientras revisaba los mails desde mi cocina, trabajar en pintorescos cafés de mi ciudad, incluso viajar para visitar amigos y trabajar desde otros países. ¡Estaba viviendo el sueño! Pero con el tiempo, comencé a entender porqué algunos de mis amigos, aún siendo remotos como yo, optaron por agruparse en espacios de coworking para volver al ritmo de oficina.

¿Qué es el coworking?

Mientras que cada espacio es diferente, y así también pueden variar las definiciones, el coworking es un estilo de trabajo que implica un espacio compartido donde trabajadores independientes o de distintas organizaciones desarrollan sus tareas diarias. Es el antídoto del trabajo aislado, uniendo a personas que no suelen tener tareas en común para que reciban un estímulo similar al trabajo de oficina.

espacio de coworking piktochart

 

Probablemente ahora estén pensando “Pero, ¿no te encantaba trabajar desde tu casa?”

Y la respuesta es sí, tenía sus ventajas. Pero con el tiempo también se empezaron a ver claras desventajas. Por ejemplo:

  • Distracciones en la casa: Es muy difícil, sobre todo al vivir con otras personas, el poder hacerles entender que a pesar de estar en pijama en un sillón bajo el peso de tu laptop estás trabajando. Seguro intentarán hablarte, o pedirte algún favor. Ni hablar si estás con tus padres o hermanos. Alguien tiene que pasear al perro ¡y vos estás disponible en tu casa todo el día!

  • Sedentarismo. Porque el trabajo es un excelente motivo para salir de tu casa y ponerte en movimiento.

  • Al tener la oficina en tu casa, y al colaborar con equipos en distintas zonas horarias, se vuelve muy difícil marcar el momento en que termina tu jornada laboral. Es fácil organizar reuniones en horarios extraños, o sentarte antes de dormir a redactar uno o dos mails y quedarte hablando con tus compañeros. Si además tienes tu teléfono sonando con notificaciones de trabajo, es como si llevaras la oficina contigo las 24 horas, al mejor estilo caracol. Al tener un espacio físico donde te enfocas y trabajas de forma corrida, es más fácil poder “desenchufarte” al llegar a tu hogar y así, dar por finalizada la jornada laboral.

Gracias a la iniciativa de Piktochart que nos propicia los medios para que todos sus empleados remotos dispersos por el mundo podamos acceder a un espacio de coworking a elección en nuestras respectivas ciudades, decidí embarcarme en la búsqueda de este espacio.

Para mi criterio personal, debía reunir tres condiciones:

  • Estar dentro de un radio de 10 cuadras de mi departamento, para que el traslado pueda ser transitado a pie y no demande demasiado tiempo.
  • Tener espacios cómodos, iluminación cuidada y WiFi veloz y eficiente.
  • Tener aire acondicionado. Vivo en Argentina, donde el verano puede presentar temperaturas muy intensas y sobre todo en las ciudades grandes. Entre la humedad, los mosquitos y el calor, mi departamento cada vez tenía más características de selva amazónica. Este fue el último motivo que me llevó a abandonarlo como oficina – al menos de forma parcial.

Los espacios de coworking suelen contar con planes flexibles que pueden adaptarse a las necesidades de clientes que provienen de todo tipo de organizaciones. El plan que escogí, por ejemplo, es de 8 horas diarias y 3 veces por semana, para poder utilizar las instalaciones con libertad, y también contar con un par de días para trabajar desde mi propio departamento-selva o desde algún café cercano.

La tecnología y los nuevos modos de trabajar nos permiten disfrutar de nuevos y distintos modos de vida. Si estás interesado en escuchar más sobre Trabajo Remoto, Marketing y Nuevas Herramientas, suscríbete a nuestro blog.

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